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Concurso de relatos curso 1997//98 |
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EL PASADIZO SECRETO |
Erase
una vez tres niños, dos niños y una niña, que vivían en una aldea cercana a un
pueblo. Los niños se llamaban, David, que era el mayor de los tres, tenía el pelo
moreno, era alto y fuerte y era el hermano de la niña. El otro niño se llamaba
Juan, tenía el pelo rubio era alto y fuerte pero mas pequeño que David, la
hermana de David se llamaba Ana que era un poco baja.
Los tres
niños se fueron a pasar las vacaciones a casa de un amigo que se llamaba Miguel
y tenía una hermana que se llamaba Lucia. Un día cuando se levantaron y se
prepararon para ir a dar una vuelta por la montaña y pasar allí todo el día,
los niños cogieron mochilas con cosas y Miguel le dijo a su madre que les
preparara dos bocadillos a cada uno y botellas de agua.
Estuvieron por la montaña paseándose, jugando y hablando y por la tarde, cuando
se volvían para su casa David vio un gran agujero lo alumbro con su linterna y
vio que se trataba de una cueva. Decidieron volver al día siguiente para
investigarla. Cuando llegaron a casa estaban todos hambrientos y muy cansados,
cenaron y se fueron a la cama. Al día siguiente se levantaron muy
temprano para irse, se vistieron y se prepararon, salieron muy pronto rumbo de
la cueva, cuando llegaron a la montaña tuvieron que andar mucho hasta encontrar
el agujero, por fin, cuando encontraron el agujero entraron en el uno por uno
la cueva se llevaron una desilusión al ver que solamente era una habitación
abandonada con nada interesante que descubrir dentro de ella. Pero Ana no tenía
esa opinión, había notado algo raro en la pared, un trozo diferente a los
demás, se lo dijo a los niños e intentaron averiguar lo que era. Por fin
decidieron empujarle para ver si se abría, oí, la podían tirar abajo pero no lo
consiguieron, todos los intentos fueron inútiles pero no quisieron darse por
vencidos, y empezaron a pensar que era aquel extraño trozo de pared diferente
de los demás y se sentaron en el suelo mientras le daban vueltas a la cabeza,
Lucia cansada apoyó la espalda en la pared y noto como algo le pinchaba, se
levanto de sobresalto para ver que era esa cosa que le había pinchado, se
sorprendido cuando vio que era un palo de madera que al ser del mismo color que
la pared no lo habían podido ver antes, decidieron estirarle para ver que era,
le estiraron para que se abriera, después de estar estirando un rato
consiguieron abrirla se quedaron sorprendidos al ver que se trataba de un
pasadizo secreto, se sentaron para comer y después entraron en el pasadizo y
vieron un enorme pasillo, entraron escogiendo los caminos mas anchos, cuando
llevaban un buen rato de camino se sentaron para descansar un poco. Estuvieron
media hora descansando y se quedaron profundamente dormidos, el primero en
despertarse fue Juán que se quedo sorprendido al ver la hora que era, despertó
a los demás y les dijo que si no cogían el camino de vuelta a casa se les haría
denoche y no verían nada,por qué se les habían olvidado coger las linternas, se
levantaron corriendo y salieron para casa pero tuvieron un problema, no se
acordaban del camino que habían cogido para venir. Después de estar un montón
de tiempo buscando al fin dieron con la salida y regresaron a casa muertos de
sueño se acostaron y durmieron. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, sonó
el despertador y los chicos se levantaron se vistieron y se organizaron,
tomaron el desayuno para volver a la cueva. Se prepararon las mochilas y Miguel
cogio un carrete de hilo para señalar el camino del laberinto, a las nueve de
la mañana ya estaban en la montaña entrando en el agujero, Maria había cogido
otros dos carretes de hilo por si acaso les faltaba. Cuando entraron en el
pasadizo empezaron a señalar el camino con un carrete de hilo y como el día
anterior descansaron en el mismo sitio pero solamente para comer, cuando
acabaron siguieron el camino y ya llevaban gastados dos carretes de hilo
enteros y pensaron que les iba a faltar hilo, el segundo tramo de camino era
mas pesado porque era cuesta arriba y Ana se sentó y dijo que estaba muy
cansada y que no podía seguir, los demas le dieron la razón y se sentaron al
lado de ella para descansar pero antes de cinco minutos se pusieron en marcha
todos estaban deseando poder ver el final del pasadizo, después de llevar un
rato andando y andando llegaron a un sitio donde se habrían seis caminos cada
chico fue por un camino y no se podrían creer lo que veían, cajas y cajas
llenas de oro y joyas, cuando salieron todos se contaron
entre ellos las maravillas que
habían visto y todos se tiraron corriendo para ver lo que había en el sexto y
ultimo pasadizo era exactamente igual todo lleno de joyas. Enseguida volvieron
todos corriendo para su casa en la vuelta no se cansaron por que era cuesta
abajo. Cuando llegaron Miguel se lo conto todo a sus padres y su padre fue
corriendo a sacar el coche y llevarlos a comisaria para que se lo contaran todo
a la policía. Cuando llegaron David se lo conto todo al jefe de la policía que
de inmediato le dijo a los chicos que le acompañaran hasta la cueva cuando
regreso felicito a los chicos y les felicito por aver descubierto unas joyas
que habían robado unos ladrones hace un par de años y estaban metidos en
prisión, la policía dio una buena recompensa a los chicos que volvieron a casa
muy contentos y felices por su escubrimiento.
Mª ANGELES ORTEGA MARTÍNEZ 6º E.P.
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UN NIÑO Y UN PERRO |
Erase
una vez un niño llamado Juan.Tenía siete años y dos hermanos,uno era rubio y el
otro moreno.
A Juan le
gustaban mucho los perros, pero sus padres no le dejaban tener ninguno.
Juan
estaba junto a su familia en el campo de sus abuelos. A él le gustaba mucho la
pesca. Un día que fueron a pescar pescaron quince truchas, dos cangrejos y
siete salmones y se fueron a cenar.
A la
mañana siguiente Juan se levantó a las nueve y media para ir a pescar. Cuando
pasó por el puente vió un perro vagabundo y los dos se fueron a pescar, pero no
pescaron nada.
Cuando
llegó a su casa, gritó:
_ ¡ Papá, mamá! no he
pescado nada pero he visto un perro vagabundo.
A la
mañana siguiente, Juan se fue al puente a buscar al perro vagabundo, lo
encontró debajo del puente durmiendo, lo despertó a gritos y el perro le lamió
la cara, y se hicieron muy buenos amigos. Juan le puso de nombre Rocky.
Cuando se iban a su casa, Juan resbaló y se cayó a un río que había cerca de
allí. El perro ladró y se tiró al río para salvarlo. El perro se acercó nadando
y le mostró el lomo para que se apoyara en él. Después nadó hasta la
orilla y salieron del río.
Cuando llegaron
a su casa, Juan se lo contó todo a sus padres y ellos le dejaron tener al
perro.
Autores:
JAVIER
GILAR LÓPEZ.
GABRIEL
ORTEGA MARTÍNEZ. Curso: 1º E.P.
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EL NIÑO Y SUS ÁRBOLES AMIGOS |
Érase una
vez un niño que le gustaba mucho el campo y siempre iba a regar. Los árboles
estaban muy contentos con él, pero de tanto regar y regar se formó un agujero
muy profundo. Cuando al día siguiente el niño fué al campo a cuidar de los
árboles no se dió cuenta del agujero y cayó dentro de él. Los árboles lo
vieron caer pero no sabían qué hacer. Entonces un pino le dijo a los demás
árboles:
- Vamos a
juntar nuestras ramas y nuestras raices y las meteremos en el agujero.
El niño
agarrándose a las raices y a las ramas que habían unido los árboles consiguió
salir del agujero. Cuando salió todos los árboles se pusieron muy contentos y
el niño se dió cuenta que los árboles también tienen sentimientos.
Autor:
JOSÉ LUIS SORIANO LÓPEZ.
Curso: Tercero de Primaria.
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INVASION |
1.949.
A las afueras de Washington.
Era una
noche estrellada. Un granjero, que caminaba hacia su casa, vió pasar una
luz resplandecedora que cruzaba el cielo y descendía. En un abrir y cerrar de
ojos se posó encima de él. El granjero , indeciso por el terror que tenía,
inclinó la cabeza y vió una gran nave. Era como un gran platillo volador, de un
tamaño indefinido, que no cabía en su mirada. De la nave salió una luz y
comenzaron a descender escalones sin soporte alguno, parecía que
estuviesen flotando. De repente, apareció una criatura con una estructura
parecida a la de los humanos, aunque de estatura más baja. Su cabeza se asemejaba
a la de una calavera y tenía una especie de pecera en la cabeza.
Aquel
invasor tomó una muestra del suelo y del aire, volvió a la nave y
desaparecieron.
1996. Washington. 14 de Julio.
En la base
de las Fuerzas Aéreas detectan un O.V.N.I. que se acerca a gran velocidad a
15 de Julio.
El
objeto volador se para a
Mientras
se está celebrando la rueda de prensa, la nave continúa su aproximación a
nuestro Planeta. Finalmente la cercanía era tal , que bastaba con mirar al
cielo para verla. Así, todas las personas que estaban en las calles en ese
momento, quedaron atónitas contemplando semejante suceso. De repente comienzan
a sonar las campanas de la iglesia y la nave empieza a cambiar de color y
a disparar a todo ser viviente. Sin duda, aquel ruido les molestó.
El
Presidente autoriza un ataque a la nave con todo el armamento disponible,
veinticinco aviones de guerra equipados con la mejor tecnología.
La
invasión comienza. La nave abre una de sus compuertas y salen de su interior
pequeños platillos que persiguen a los aviones. Sólo un avión pudo salir ileso,
todos los demás fueron destruidos.
La nave
avanza y se sitúa en medio de la ciudad. De ella bajan criaturas con grandes
pistolas que no cesan de disparar. Toda la gente huía y se aplastaban
unos a otros y los que no, eran desintegrados por los extraterrestres que se
apodereron de las calles.
Mientras en
En la
ciudad se armó un gran ruido. Los extraterrestes que estaban en las calles
murieron pero la nave no se desintegró. Hacía falta aumentar la intensidad del
sonido. Un estrepitoso estruendo provocado por fuegos artificiales acabó con la
nave, que de repente estalló provocando un gran ruido y una luz cegadora.
De
repente Nick se despertó. Había tenido una pesadilla. Enseguida se calmó
porque sabía que no existían los
alienígenas.
Autor:
RAÚL CHICLANO BLEDA.
Curso: 1º E.S.O.
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PASION POR EL BALONCESTO |
En un
colegio había cinco amigos que querían aprender a jugar al baloncesto, pero
como todos eran pequeños no podían jugar porque hay que ser muy altos.
Pero un
día conocieron a un hombre que sabía jugar muy bien y conocía un secreto para
poder saltar muy alto y nos dijo que si nos hacíamos sus
amigos nos diría el secreto para saltar. Nosotros dijimos que sí. Entonces
jugamos con unos niños que siempre nos decían mengajos, pero como ya saltabamos
muy alto ganamos el partido y no nos insultaron más.
Autor:
Fº JAVIER SORIANO LÓPEZ
Curso: Primero de Primaria
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El
relato que os voy a contar a continuación me estremeció el corazón como espero
que os lo estremezca a vosotros.
María
siempre había sido mi mejor amiga. Creía que entre nosotras no había ningún
secreto y que la conocía muy bien... pero me equivoqué. Lo supe la semana
pasada cuando me contó cómo había sido su vida antes de conocerme.
Cuando
ella nació, su madre murió a causa del parto y se quedó sola con su padre.Desde
muy pequeña había aprendido a hacer los trabajos domésticos y a cuidar bien de
su padre.
El padre
de María se llamaba Ramón y tenía unos 33 años de edad.Desde que murió su
esposa se había entregado a la bebida, y vagaba de taberna en taberna
emborrachándose. Antes de convertirse en un alchólico y un vago, había
trabajado en una gran industria de automóviles. Posteriormente lo
despidieron a causa de sus borracheras. A María eso no le importaba porque
creía que todos los padres eran así.
La vecina
de María se llamaba Angustias. Ella se lo había enseñado todo a María. A
menudo se compdecía de ella y procuraba que la niña se quedara en su casa
cuando Ramón estaba borracho.
Una mañana
Angustias fué a ver a María y a comunicarle que tenía un buen trabajo para
ella. A María le hizo mucha ilusión porque el trabajo era de niñera y a ella le
gustaban mucho los niños.
Tan
pronto como pudo, María se presentó en la casa dónde su vecina le había
indicado. Fué muy bien acogida. María era una niñera excelente.
Gracias a
este trabajo , pudo ahorrar algún dinero para comprar los libros del colegio,
al que iba a empezar a ir.
Cuando
faltaban dos días para ir al colegio , María se dispuso a coger el dinero para
comprar los libros pero el dinero no estaba. Lo había cogido Ramón para
emborracharse. María lloró mucho, aunque supo sobreponerse.
La niña
empezó a ir al colegio. Su profesora era una mujer muy simpática y cariñosa
llamada Tachi.
Una
tarde después de clase , Tachi salió a comprar a la tienda de su calle. Allí
estaban dos señoras conversando sobre la situación de María. Las dos mujeres
hablaban de lo mal que lo estaba pasando la niña. Tachi reflexionó sobre la
situación y decidió denunciar a Ramón.
Pasaron
dos días cuando la policia irrumpió en la casa de Ramón. Allí lo encontraron
borracho y tirado en el sofá mientras María fregaba los platos. La cogieron y
se la llevaron a un orfanato a Murcia.
Los
primeros días fueron un infierno para ella por estar lejos de la única persona
que tenía, que era su padre. Poco a poco fué haciendo amigos y amigas que le
ayudaban a pensar en otras cosas que no fuera su padre.
Un día
María estaba jugando en el patio cuando Paqui, que era la muchacha que se
encargaba de ellos, le dijo que había encontrado unos nuevos padres para ella.
La niña se enfadó y gritó diciendo que ella ya tenía pade y que no le hacía
falta otro. Aun así , la llevaron a la oficina de orfanato dónde . Allí
esperaba un matrimonio joven muy sonriente. Cuando entró en la oficina , la
señora le dió muestras de afecto y cariño. Esto sorprendió a María , ya que
nunca había recibido tantas atenciones.
Paqui le
preguntó si le gustaría vivir con ellos y a ella le pareció muy bien.
Los
primeros días que pasó junto al joven matrimonio fueron muy agradables. La cosa
empeoró cuando empezó a ir al colegio. Allí los niños se metían con ella y no
consiguió adaptarse. Lo peor fue la profesora, una mujer cruel y fría que nada
tenía que ver con su queridísima Tachi.
El
matrimonio empezó a preocuparse al verla tan triste. Finalmente decidieron que
lo más conveniente era que María fuese de nuevo al orfanato. Permaneció alli
cinco meses más, hasta que un día, un matrimonio de Jumilla la
adoptó. Aquí , María se sintió muy feliz y encontró muchos amigos, entre ellos
yo.
Ahora que
María me ha contado su historia , hago todo lo posible para que se encuentre
feliz con su nueva vida.
Sólo hay
una cosa que me preocupa un poco y es, que María tiene prometido que
cuando sea mayor de edad buscará a su queridísimo e inolvidable padre.
Autora:
Curso: 2º E.S.O.
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