Concurso de relatos curso 1998//99

 

 

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EDUCACIÓN PRIMARIA

1º Curso.  INMACULADA SPITERI MOLINA: “El hada madrina”.
2º Curso.  BELÉN NAVARRO OLIVARES: “ El agua y la vida”.
3º Curso.  SANDRA GONZÁLEZ FELIPE Y JOSÉ FRANCISCO
       MARTÍNEZ JIMÉNEZ:”El elefante futbolista”.
4º Curso.  TOMÁS SIMÓN SÁNCHEZ: “El gran día”.
5º Curso.  MARINA PÉREZ OCHANDO: “El secreto del jardín”.
6º Curso.  ALMUDENA A BELLÁN PÉREZ: “ El sueño de Ana”.

EDUCACIÓN SECUNDARIA

 1ºCurso.  MIGUEL ANGEL MOLINA HERNÁNDEZ: “Un pueblo
       desconocido”
  2ºCurso.  Mª ÁNGELES MARTÍNEZ NICOLÁS: “Difícil decisión”.
  3ºCurso.  DIANA LOZANO BARRULL: “El misterio de la noche”.


EL HADA MADRINA

      Erase una vez un hada madrina que se llamaba Esmeralda. El hada vivía en un bosque muy bonito y muy verde. En el bosque vivían también muchos animalitos a los que Esmeralda ayudaba cuando les pasaba algo.
     Una vez un osito recién nacido se quedó sin su mamá y Esmeralda lo cuidó y le dio muchos biberones hasta que se hizo mayor y se fue a vivir con los otros osos. Pero como la quería mucho, todos los días iba a verla y a jugar un ratito con ella.
     Un día, los osos que vivían con él, pensaron ir a vivir a otro bosque, pero el osito decidió quedarse con esmeralda porque la quería mucho y si se iba no podría verla ni jugar más con ella, porque el otro bosque estaba muy, muy lejos.
     Emeralda se puso muy contenta de que el osito se quedara porque ella era como su mamá y no le gustaba que se fuera tan lejos. Le preparó una habitación muy grande porque había crecido mucho y con su varita mágica azul le puso muchos dibujos de estrellas para que pareciera el cielo y el osito estuviera feliz como en el bosque.
     Todos los días salían a pasear y a coger frutos.Se bañaban en el río, jugaban al escondite y lo pasaban chachi piruli corriendo y saltando. Volvían muy cansados a su casa y cuando llegaban se acostaban. Un día, cuando estaban jugando, vieron a una osita muy guapa y el osito se enamoró de ella. Se casaron y tuvieron tres ositos chiquitines muy traviesos y juguetones y el hada Esmeralda con su varita mágica hizo una casa mucho más grande que la suya para que todos pudieran vivir con ella. Y así vivieron muy felices, comieron perdices y colorín colorado este cuento se ha acabado.

      Autora: Inmaculada Spiteri Molina.
      Curso: 1º Primaria.
 


EL AGUA Y LA VIDA

      Érase una vez dos hermanos, llamados Violeta y Camilo, a los cuales les gustaba mucho ir al campo. Un día de los que fueron al campo, su papá les preparó una sorpresa. Les llevó un rosal a cada uno para que lo plantaran en el campo y así creciera libre y hermoso. Después de poner las plantas en el agua, las metieron en los hoyos y cubriéndolas con tierra las regaron con agua. Violeta y Camilo las visitaban todas las semanas y siempre estaban igual. Los niños aburridos jugaban, se deslizaban por el tobogan que su papá les había construido. Al llegar la hora de la comida, Violeta y Camilo se lavaron las manos y entraron en la casa. Los niños observaron como la carne que se les había caido al suelo desapareció. En un momento se escuchó una voz muy suave:
    -¡Hola, soy Félix!, un ratoncito.
    -¡Un ratón que habla!, exclamaron los niños.
    Sus padres se echaron a reir, ellos no podían oirle.
    - ¿ Por qué siendo un ratón  comes carne?, le preguntaron.
    - Porque en el campo hace mucho que no llueve, no hay nada para comer; mi familia y yo tenemos hambre.
    -Papá, ¿porqué hace tanto tiempo que no llueve?.
    El padre no respondió.
   -Pero los rosales pronto morirán si no llueve pronto. Los niños se pusieron a llorar, a llorar y a llorar, tanto que comenzó a llover, a llover y a llover.
    Cuando volvieron al cabo del tiempo los rosales tenían hojas y los ratoncillos saltaban de alegría junto a la comida que les regaló la lluvia.
 Colorin colorado este cuento se ha acabado.

     Autora: Belén Navarro Olivares.
     Curso: 2º Primaria.
 


EL ELEFANTE FUTBOLISTA

     Había una vez un elefante que tenía muchas ganas de jugar al fútbol y le regalaron un balón. De pequeño jugaba al baloncesto, pero le gustaba más el fútbol, jugó partidos y ganó la Copa de Europa. Cuando se hizo mayor, fue entrenador. La gente le admiraba con una alegría impresionante, pero de tanta riqueza que tenía decidió dejar el fútbol porque sino le acabarían robando el dinero.
     El elefante era muy generoso y con la fortuna que tenía ayudaba a los niños y a la gente pobre.
    También hizo un colegio para los niños que no tenían posibilidades para ir a otros colegios.
    Cuando pasaba por la calle le decían:
   -!El elefante futbolista!.
    Le tiraban caramelos, gusanitos y de todo.
    Un día pasaba por la calle y se encontró con una elefanta muy guapa y presumida, con minifalda y muy bien peinada. El elefante puso los ojos de piruleta y la elefanta le dijo:
   - ¡Chico, ven aquí!.
    Y él dijo:
   -¡Ya voy!
 Pasaron los días, se casaron, fueron felices y comieron perdices.

     Autores: Sandra González Felipe.
          José Francisco Martínez Jiménez.
     Curso: 3º Primaria.


EL GRAN DIA

     Un día, cuando yo era bastante joven, tendría unos siete años, no paraba de pensar:
     -¡Voy a ser un gran cazador!, será un trabajo estupendo.
     El día 4 de Octubre del año 2030 me fui a América. En ese momento ya era mayor. Me encontraba en una terrorífica selva. Vi una anaconda, son las serpientes más grandes que existen. Me abalancé sobre ella y me rodeo con su cuerpo. Me rompió el cúbito, que es un hueso. Además me clavó su diente en el biceps. Aún tengo su cicatriz pero casi no se nota.
     A pesar de lo difícil que es cazar una anaconda conseguí atraparla, pero como era tan fuerte cogí una jeringuilla con un líquido tranquilizante y se la clavé, después  la maté. Me quedé con su piel, era fabulosa . Me la llevé a mi pueblo, que es Jumilla. Mis amigos se quedaron de piedra al ver su piel.
     Ahora soy muy feliz porque me dieron por ella 30.000  euros. Ahora soy el más famoso, valiente y millonario del país.

      Autor: Tomás J. Simón Sánchez.
      Curso: 4º Primaria.
 


EL SECRETIO DEL JARDIN

    En un barrio no muy lejos de la ciudad, hab?a un jard?n, era mediano pero ten?a  muchas cosas, por ejemplo unos columpios, estaba todo lleno de plantas, hab?a un sube-baja, un tobog?n.

    Al jard?n iba una pandilla de chicos llamados: Pepe, Elena, Manuel, Maite y Jos?.  Iban todos los d?as al jard?n all?, jugaban, merendaban, jugaban al escondite al  pillado, se pasaban toda la tarde jugando a cosas hasta que volv?an a las nueve y media de la noche
Un d?a estaban jugando al escondite se escondieron en un ?rbol y de repente  oyeron una voz que dec?a:
-    ? Oye porqu? hac?is tanto alboroto!, ellos dijeron a coro -!Perd?n no sab?amos que viviera usted aqu? ?.
    Viv?a en una casa debajo del ?rbol, para bajar ah? dentro era chulisimo era como un tobog?n que daba muchas vueltas.
    Era un animal muy raro ten?a los ojos amarillo, el cuerpo parecida al de una ardilla y nadie sab?a que clase de animal era, pero nos dijo:
    -!Me llamo Conchita,  pero para los amigos Conchi ?
    Se les pasaron las horas volando jugando a un mont?n de cosas y se tuvieron que ir a sus casas.
    Volvieron al d?a siguiente y as? muchos d?as. En la ciudad estaban pensando en quitar el jard?n y poner un cine.
    Eso llego a los o?dos de los ni?os y no estaban muy tranquilos y no durmieron tampoco muy tranquilos.
    Al d?a siguiente estaban todos reunidos en casa de Conchi y de pronto oyeron unos ruidos era el alcalde y sus ayudantes que iban a tomar medidas, tambi?n venia el inspector, los ni?os ya empezaron a extra?arse y cada vez se lo tomaban m?s en serio, y ya no iban a jugar al jard?n si no que iban a casa de Conchi a idear un plan.
    Ya no sab?an que hacer, ten?an la mente en blanco hasta que se les ocurri? algo.
    Llego el d?a del derrumbamiento y todos los ni?os se ataron a la excavadora , las madres no les chillaban por no quedarse en rid?culo. Todos los del ayuntamiento  estaban asombrados por lo que los ni?os quer?an el jard?n, pero al alcalde le daba igual,  el pensaba en hacer el cine los ni?os se lo pidieron pero no sirvi? de nada.   Conchi que estaba abajo escuchandolo todo le dio la gana de subir hay arriba y pegarle un par de guantazos al alcalde, arriba los ni?os ya casi se rend?an pero de pronto salio mucha m?s gente y se puso todo el pueblo en contra del alcalde, as? que el alcalde no pudo hacer el cine, pero pens? en arreglar mejor el jard?n puso columpios  nuevos, el sube-baja nuevo, el tobog?n nuevo y pagaba a un jardinero para que viniera al jard?n a arreglarlo, los ni?os se hicieron muy amigo de el y se llamaba Antonio.
     Y as? fue como los ni?os se salieron con la suya.

MARINA PEREZ OCHANDO
5º Curso de E.P.


EL SUEÑO DE ANA

     Un día, viendo la televisión, oí en el telediario una noticia de unos exploradores que habían encontrado una botella con un mapa dentro. El mapa lo hallaron, y ahora si consiguen encontrar el tesoro pueden ser ricos. ¡Qué suerte!. Seguidamente mi madre me llamó para acostarme:
- ¡ Ana, vamos, a la cama!.
    Me acosté pronto, pero no pude olvidarme de aquella noticia que había oído en la televisión. Estuve pensando durante un buen rato en el hallazgo de la botella; al final me fui durmiendo y entonces empezó mi aventura.
    Estaba allí, en un bosque que jamás había visto y tenía en mis manos un mapa que me señalaba unos puntos de aquel bosque, me fijé en el primer punto y era una X gigante. La busqué y me encontré con un león, salí corriendo y cuando por fin logré despistarle, me senté a la sombra de dos árboles. Al levantarme, ¡qué alegría!, vi la X gigante que estaba buscando. Sentí una gran emoción dentro de mí. En uno de los árboles ponía: ”Da tres pasos a la derecha, luego cinco a la izquierda y ponte a cavar”. Así lo hice y encontré otra pista que decía: “ Busca un sombrero de bruja”.
    Yo, ya no podía más y tampoco sabía por donde empezar a buscar. De repente, un pájaro se llevó mi sombrero, lo seguí y vi cómo lo dejó encima de una roca. Cuando fui a cogerlo era el sombrero de bruja, moví la piedra y allí había otra pista donde decía: “ En lo más alto del bosque encontrarás lo que buscas”.
    Subí rápidamente al monte y en una gran cueva que había en la cima vi un pájaro enorme; me miraba con ojos profundos, parecía que me quería decir algo con su mirada. Efectivamente dirigí mis pasos al lugar que me indicaba con su mirada. ¡ Qué alegría!, me pareció que me iba a desmayar, empecé a temblar, no creía lo que veían mis ojos: ¡ Otra X grande!.
    Tenía la última pista en mis manos, ¿qué dirá? . Me puse rápidamente a leerlo: “ Dirígete a las cataratas que hay en el río Befo”. Fui corriendo, estaba muy cansada pero por fin tenía las cataratas enfrente de mis ojos. No me lo podía creer, me quedé perpleja, ¡ iba a tener un tesoro!. Sin pensármelo dos veces crucé las cataratas. Me asusté y grité:
    - ¡ Murciélagos!, ¡socorro, murciélagos!.
    Me quedé muy asustada en el suelo de aquella cueva. Pasé unos minutos con mucho miedo y al rato me levanté, pensé en retirarme pero había recorrido un largo camino hasta allí. Entonces empecé a caminar, di unos seis o siete pasos y ¡paf! Me caí por un tubo. Llegué a una habitación parecida a una cárcel, tenía barrotes, ¡qué  susto me di!, eran unos huesos humanos ¡qué asco!. Empezaron a caer del techo unos hierros con pinchos, cada vez estaban más cerca; cerré los ojos y se paró, era el esqueleto quién lo había parado. Luego cogí un palo y comencé a darle a los barrotes hasta que se abrieron. Salí de allí y entré en un laberinto, empecé a pensar: por allí no, por allá; ¿ a la izquierda o a la derecha?. Al final fui al frente, pasé por varios pasillos que no me llevaban a ninguna parte. Me di cuenta que estaba en el mismo sitio, entonces elegí el camino de la izquierda, que tenía un pasillo muy largo, y por fin logré salir de allí. ¿ Y ahora qué vendrá?, giré la cabeza y encontré tres puertas. ¿ Cuál elijo?, ¿ la primera, la segunda o tal vez la tercera?. Opté por la tercera. Entré, no podía ver, era asombroso, me encandilaba toda la luz que allí había. Por fin pude abrir los ojos, eran joyas, brillantes, esmeraldas, rubíes...
- ¡ Ana, levántate!, ¡tienes que ir al colegio, son las ocho!- dijo mi madre.
- ¡ Vaya!¡ En qué mala hora!. Que sueño he tenido – pensé, era bonito tener tanto dinero pero me conformo con ser feliz.

Autora: Almudena Abellán Pérez
Curso: 6º de Primaria


UN PUEBLO DESCONOCIDO 

    A las afueras de una gran ciudad vivía, junto con su familia, un chico llamado Noé. Su padre, Guillermo, era un magnífico científico, pero no tenía trabajo estable, así que se dedicaba a experimentar en el laboratorio que él mismo había construido en el sótano de su casa. La madre se llamaba Ana y bastante tenía con ocuparse de una casa dónde siempre pasaba algo raro. Su hermano, más pequeño que él, se llamaba José.
    Noé y José formaban un gran equipo. Eran muy inquietos y siempre andaban fisgando en los experimentos de su padre.
    Una mañana muy temprano, cuando todos todavía dormían, Noé bajó al sótano para curiosear el último proyecto en el que su padre estaba trabajando. Se extrañó al ver la máquina tan rara que estaba construyendo. Rápidamente, y sin que sus padres lo sorprendieran, subió a la habitación para despertar a su hermano. Los dos juntos fueron a ver aquel extraño aparato. Se metieron en el interior de la cápsula para poder inspeccionarlo mejor.
- ¡Ya sé!- dijo José -. Esta es la máquina del tiempo. Se lo oí decir a papá.
- ¿ Y para qué sirve?- Preguntó Noé.
- No lo sé, pero mira esto- dijo José refiriéndose a un botón rojo que estaba detrás del láser.
    Sin darse cuenta José pulsó el botón rojo y en un segundo los dos hermanos fueron transportados a un pueblo desconocido dónde el tiempo pasaba muy rápido.
    Cuando salieron al exterior se quedaron muy asombrados. Las casa eran muy pequeñas, tan     diminutas que José dijo:
- Parece que estamos en un pueblo de gnomos. ¿ Es qué existirán realmente?
    Los dos estaban muy asustados. Estuvieron andando un largo trecho hasta que vieron a un hombre enano. Era bastante feo, no por su tamaño sino por su aspecto. Muy delgado, con una nariz muy curvada y una barba larga. Andaba inclinado hacia delante, lo que casi le hacía arrastrar la barba. Sus ropas eran bastante viejas y tenía un aspecto de abandono.
    Al verlo, los dos hermanos se sorprendieron mucho y con un poco de miedo y otro poco de temor empezaron a correr, pero el hombre les llamó y les dijo que no tuviesen miedo a causa de su aspecto. Cuando se acercaron, el hombre se presentó:
    - Mi nombre es Zeus- dijo- y aunque os parezca raro aquí solo vivimos enanos. Este es un pueblo desconocido, jamás ha venido nadie de otros lugares. Lo único que os puedo decir, es que en este sitio el tiempo pasa muy rápido.
    Los niños contaron a Zeus cómo habían llegado hasta el pueblo y le preguntaron si él conocía a alguien que supiese cómo devolverlos de nuevo a su ciudad.
    - Aquí no sabemos nada de experimentos ni de científicos, pero siempre que tenemos un problema acudimos al hombre más anciano y sabio de nuestro pueblo. Ahora a descansar. Podéis pasar la noche en vuestra nave y mañana seguro que podréis volver a vuestra casa – dijo Zeus.
Se despidieron y volvieron al lugar donde se encontraba la máquina del tiempo. Entraron en el interior y se acomodaron para pasar la noche. Como no había suficiente espacio, José y Noé comenzaron a empujarse mutuamente, y en uno de esos golpes José pulsó un dispositivo. De repente, y sin saber cómo empezaron a encenderse un montón de botones que emitían unos extraños sonidos. Al instante, se dieron cuenta que los mecanismos habían dejado de funcionar. Abrieron la puerta de la máquina del tiempo y sorprendentemente vieron que ya no se encontraban en el pueblo desconocido, sino en el sótano de su casa.
- Niños, os estaba llamando para desayunar- dijo su madre. Venid, que vuestro padre tiene que contaros algo sobre su nuevo invento.
- Ya vamos mamá - dijo Noé. Seguro que nos sorprenderá.

Autor: Miguel A. Molina Hernández.
Curso: 1º de ESO.


DIFÍCIL DECISIÓN

- ¡ Rinnn...! – Suena el despertador.
Son las 6 de la mañana del  día 15 de Julio. Hoy me levanto temprano porque me voy de viaje a Palma de Mallorca, donde tengo una amiga que desde hace mucho tiempo no veo.
- ¡ Venga!. Vas a llegar tarde al aeropuerto – grita mi madre.
- ¡ Ya voy! – contesté.
A mí me cansa ir con prisas porque mi madre se pone muy pesada.
- ¿ Llevas la toalla?. ¿Llevas suficiente ropa?. – preguntó mi madre.
- Sí, lo llevo todo. Y no te preocupes llamaré cuando llegue y luego cada tres o cuatro días – dije yo.
Estaba claro que era la primera vez que viajaba sola y por eso estaba tan pesada.
Por fin en el avión, tres semanas sin mis padres y sin nadie que me diga lo que tengo que hacer.
Cuando bajé del avión Desiré y sus padres me estaban esperando. Las dos, casi al mismo tiempo comenzamos a correr y nos abrazamos. ¡ Qué alegría!. ¡Cuánto tiempo sin vernos!.
Llegamos a su casa y después de comer nos fuimos las dos a la playa. Allí coincidimos con un amigo de Desiré, David, un chico de unos 17 años, rubio y de ojos verdes. Mi amiga nos presentó y estuvimos jugando a la pelota y bañándonos. Pasamos toda la tarde en la playa con David, y también con María y Ana, primos de Alex y David respectivamente.
Los días siguientes fueron fantásticos, todos juntos fuimos al cine e incluso a la discoteca. Pronto me enteré que Alex y David estaban locos por mí.
Quedamos que la noche siguiente iríamos a dormir a la playa. Durante el día, estuvimos preparándolo todo: sacos de dormir, algo de comida, algunos refrescos...
Esa noche David me dijo que le gustaba y que si quería salir con él. Yo indecisa dudé, pero él con un carácter bastante duro me exigía una respuesta. Le dejé y me uní al grupo de Alex. Durante aquella noche tan intensa me di cuenta de que aunque Alex no era tan guapo como David, tenía un carácter más agradable.
A la mañana siguiente, cuando nos despertamos, recogimos las cosas y nos fuimos a nuestras casas.
Por la tarde quedamos de nuevo en la playa. David dijo que tenía una sorpresa, y sacó unos cigarrillos, pero no eran unos normales, sino de marihuana. Todos fumaron menos Desiré, que se había ido a la discoteca, y yo.
- Vamos, no pasa nada, únicamente te sentirás mejor y olvidarás todas las preocupaciones - me dijo María.
- Pero, ¿estáis locos?. ¿No sabéis que las drogas matan? – contesté yo.
- Déjate de chorradas, Mónica – dijo David- le pareces a mi madre.
- Bueno, yo me voy. ¿Alguien viene conmigo?- les pregunté.
Alex, al oírme decir esto, apagó el cigarrillo y me acompañó. Fuimos a recoger a Desiré para irnos a casa. En el camino estuvimos hablando sobre las drogas. Yo estaba enfadada porque creía que los de la pandilla eran personas legales y pensaba que no necesitaban tomar nada para divertirse. Alex me dijo que él solo las tomaba de vez en cuando.
Mi enojo fue tal, que estuve dos días sin querer verlos. Alex estuvo llamándome por teléfono hasta que al final accedí a salir con él. De nuevo vimos a la pandilla y David, como de costumbre nos sorprendió con una nueva droga. Esta vez, unas pastillas. Todos tomaron, menos Alex, que después de un rato logré convencerlo, y yo. Alex me dijo que a veces, por las circunstancias, le obligaban a tomárselas. Al final, todos los de la pandilla intentaron convencernos por todos los medios para que tomásemos las pastillas. Decían que si no accedíamos nos expulsarían del grupo.
Yo no podía aceptar ninguna de las dos condiciones, porque no quería tomar drogas ni quería perder a esos amigos. Ahí estaba mi difícil decisión. Pero después de un rato pensando, decidí perderlos a ellos y buscarme nuevos amigos.
De nuevo fui a buscar a Desiré para irnos a casa. Alex me volvió a acompañar, y de nuevo estuvimos hablando sobre las drogas. Cuando la recogimos dimos un paseo por la playa. Esa noche le hice comprender a Alex que si tomaba drogas perdería muchas cosas, entre ellas mi amistad. Le dije que no valía la pena salir con gente que se destruye y se mata poco a poco. Después de todo el sermón, Alex me prometió que no volvería a consumir ni un solo gramo.
Iban pasando los días y con ellos se consumía mi estancia en Palma. Un día antes de mi marcha a Murcia, Alex, Desiré y yo nos fuimos a la piscina. Allí vi por última vez al resto de la pandilla.
Al día siguiente, Alex me acompañó al aeropuerto y quedamos en escribirnos.
Al llegar casa no quise comentarles nada a mis padres. A la semana siguiente recibí una carta de Alex, donde me contaba que siguió mi consejo y encontró nuevos amigos que se divertían sin drogas.
Un día, a los dos meses de mi estancia en Palma, estaba viendo las noticias, cuando oigo:
- Un chico de 17 muere por sobredosis de droga en Palma de Mallorca.
En ese momento apareció en la pantalla del televisor la foto de David. Me llevé una impresión muy fuerte. Me sentí fatal. A David no pude convencerle para que dejara las drogas, pero al menos, con Alex fui más convincente y quizás eso le hubiese salvado la vida.
Con este relato quiero hacer comprender a los jóvenes que no tomen drogas, y que si alguna vez les ofrecen, que la rechacen, y si son amigos vuestros buscaros otros que se diviertan sin drogas.

Autora: Mª Angeles Martínez Nicolás.
Curso: 2º de ESO
 


EL MISTERIO DE LA NOCHE

 Todo empezó una fría noche de invierno cuando mi amiga Ana y yo decidimos ir, a las doce de la noche, al castillo que había en el pueblo. Estabamos muy decididas y alegres, sin pararnos a pensar ni en la más mínima complicación o en el peligro que podíamos correr. Nos dispusimos a irnos sin ni siquiera avisar a nuestros padres; creíamos que volveríamos en una o dos horas, pero no fue así. Para atajar el camino nos fuimos por las terronteras. Ahí, empezamos a sentir un poco de miedo, porque estaba demasiado oscuro y unos chicos  con mala pinta comenzaron a perseguirnos. Aceleramos el ritmo y al estar más alejadas nos tranquilizamos y seguimos con nuestras carcajadas. Ana tropezó con una piedra y casi se cae por el precipicio; por suerte, no fue nada importante, se rasguño las manos y se rompió un poco el pantalón. En ese momento pensamos volver, pero como estabamos cerca del camino de asfalto que llevaba directamente al castillo, seguimos. Al llegar al camino vimos a dos chicos en motos que subían; nos silbaron, pero nosotras los ignoramos y seguimos nuestra juerga particular.
 Al llegar al castillo era la una menos cuarto. Dijimos que daríamos una vuelta y volveríamos a nuestras casas. Enfrente del castillo estaban los chicos. Tendrían unos 18 años y no paraban de reír, hablar y gritar. Nos acercamos a la puerta del castillo y vimos que el candado estaba roto y que podíamos entrar. Entonces, sin pensarlo dos veces entramos; por suerte, llevábamos un mechero cada una y pudimos alumbrar el lugar un poco. Al ir adentrándonos en el castillo, oímos unos pasos que venían detrás  de nosotras. Pensamos que eran aquellos chicos gastándonos una broma, y no le dimos importancia. Al rato, cuando subíamos por unas escaleras que conducían a la parte superior del castillo, volvimos a oír las pisadas y esta vez también vimos unas sombras de figura humana. Hicimos lo mismo, volvimos a mirar pero no había nadie, aquellos chicos no podían correr tanto, estábamos muy extrañadas y asustadas. Al llegar arriba del todo, fuimos a mirar la vista desde aquel lugar, pero antes de que mirásemos, aquellas pisadas y sombras reaparecieron. No podían ser los chicos, porque al mirar hacia abajo, ellos estaban allí, justo enfrente del castillo. En ese momento nos subió un cosquilleo por el estómago y decidimos salir de allí los más rápido posible. Así lo hicimos, salimos gritando y corriendo a más no poder y con un miedo impresionante. Al salir del castillo nos dirigimos hacia aquellos chicos y les preguntamos si habían visto subir a alguien después de que lo hiciésemos nosotras, pero ellos nos dijeron que no. Ana y yo les contamos lo que nos había pasado y ellos, después de decirnos sus nombres, dijeron que quizás eran alucinaciones nuestras y finalmente también lo creímos así. Después estuvimos hablando con Javi y Hakin, esos eran sus nombres, durante dos horas y media. Entonces, cuando nos dijeron que si nos bajaban  en sus motos, nosotras les preguntamos que si querían acompañarnos, por última vez, dentro del castillo. Ellos aceptaron y al instante de haber entrado, las pisadas volvieron a oírse, esta vez con más intensidad, y aquellas sombras las acompañaban. Tanto ellos como nosotras salimos zumbando de allí. No eran alucinaciones, ellos también las oyeron y vieron las sombras. Todos estabamos muy asustados. Miramos el reloj y vimos que era más tarde de lo normal y que nos esperaba una bronca de nuestros padres. Montamos en las motos y nos llevaron a casa. Al despedirnos quedamos que nos veríamos  al día siguiente sobre las siete de la tarde.
 Al entrar en mi casa eran las cuatro y media de la madrugada y mis padres estaban muy preocupados y nerviosos. Habían llamado a todos nuestros amigos preguntando por nosotras. Una vez que se calmaron, se lo expliqué todo y mi madre me contó una vieja leyenda del castillo, que desde entonces se había llamado el castillo encantado. En esa leyenda mi madre contaba que hace muchísimo tiempo, una pareja de jóvenes enamorados habían perdido la vida allí, o mejor dicho se habían suicidado porque nadie aprobaba su amor; entonces decidieron vivir juntos hasta la eternidad en el lugar donde se habían conocido, el castillo. Yo me quedé asombrada, y aquella noche casi no pude dormir.
    Al día siguiente, cuando nos vimos a las siete de la tarde Ana, Hakin, Javi y yo, contamos todos la misma historia, aquella de los enamorados que nuestros padres nos habían contado la noche anterior. Extrañados y asombrados por el suceso, nos quedamos charlando y decidiendo el día en que volveríamos todos al castillo encantado.

Autora: Diana Lozano Barrull
Curso: 3º de ESO


 

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